miércoles, 28 de marzo de 2012

Gazpacho

Ingredientes.




  • 1 kg de tomates.
  • media cebolla pequeña.
  • 1 pimiento verde pequeño.
  • 1 pepino pequeño.
  • 1 vasito de aceite de oliva.
  • 1 chorreón de vinagre (al gusto).
  • 200 gr de miga de pan del día o pan seco.
  • 1 diente de ajo.

Elaboración.



  1. Pelar los tomates y verterlos en una cazuela.
  2. Añadir la cebolla, el pimiento, el pepino pelado, el vinagre, el pan, el vasito de aceite y el diente de ajo.
  3. Añadir agua hasta que se cubran todos los ingredientes y batir con la batidora hasta que no queden grumos.
  4. Meter en la nevera y servir frío.

lunes, 19 de marzo de 2012

Migas de la Sierra

Ingredientes:



  • 1 cucharón de aceite de oliva.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 barra de pan duro.
  • 100 gr de chorizo.
  • 100 gr de jamón serrano.
  • 100 gr de panceta.
  • 4 dientes de ajo.
  • 20 aceitunas.
  • 1 racimo de uvas.
  • 2 tajadas de melón.



Elaboración:


  1. Cortar el pan a cuadraditos.
  2. Poner el pan en un bol, salpicarlo con agua, taparlo con un paño y dejarlo tapado toda la noche.
  3. Se pelan los ajos y se doran enteros, en la cazuela donde se van a hacer las migas, con aceite de oliva.
  4. Cortar el jamón en tacos, la panceta en tiras y el chorizo en tacos.
  5. Dorar el embutido en la misma cazuela de los ajos.
  6. Añadir los cuadraditos de pan i remober durante mucho rato.
  7. a los 15 minutos añadir los ajos y seguir removiendo el tiempo necesario hasta que las migas se doren.
  8. En platos a parte se sirven las aceitunas, el melón y las uvas.
Nota:  es tradición comer las migas de la misma olla y todos juntos alrededor de ella.

 

domingo, 11 de marzo de 2012

Catalina la Grande


Catalina II de Rusia, llamada la Grande (Ekaterina Alekseyevna) nacida en Stettin, Polonia, el 2 de mayo de 1729 y fallecida en San Petersburgo el 17 de noviembre de 1796 según el calendario gregoriano. Fue emperatriz de Rusia durante 34 años.

El padre de Catalina, Christian Augusto, príncipe de Anhalt-Zerbst, era un general prusiano que ejercía de Gobernador de la ciudad de Szczecin en nombre del rey de Prusia. Aunque nació como Federica Augusta Sofía (Sophie Friederike Auguste von Anghalt-Zerbst), una princesa alemana de menor rango, Catalina tenía una remota ascendencia sueca en Carlos IX. De acuerdo con la costumbre imperante de entonces entre la nobleza alemana, su educación fue impartida principalmente por tutores franceses.

La elección de Sofía (Catalina) como la futura esposa del Zar -Pedro de Holstein-Gottorp- se debió a la gestión diplomática entre el Conde Lestocq y Federico II de Prusia. Ambos querían fortalecer la amistad entre Prusia y Rusia para debilitar la influencia de Austria y arruinar al canciller Bestuzhev, consejero de la Zarina Isabel, y que era un conocido partidario de la alianza ruso-austríaca. Además a la emperatriz le gustaba esa familia, ya que ella había estado prometida al tío de Sofía (catalina), hermano de su madre, Carlos Augusto de Holstein-Gottorp, que había muerto de viruela antes del enlace.

La intriga diplomática fracasó, debido a la intervención de la madre de Sofía, Juana Isabel de Holstein-Gottorp, una inteligente mujer. La imagen histórica de la madre de Catalina es de una mujer emocionalmente fría, trepadora social que amó las intrigas y los chismes de la corte. Juana estaba tan cegada por convertir a su hija en emperatriz de Rusia, que logró enfurecer a la Zarina Isabel y la obligó a salir del país acusándola de espiar para el rey Prusiano. No obstante, finalmente, se celebró el enlace entre Catalina y Pedro de Holstein-Gottorp.

La joven princesa no ahorró esfuerzos para congraciarse con la Zarina Isabel y su esposo y con el pueblo ruso. Se dedicaba con ahínco al aprendizaje de la lengua y la cultura rusa, estudiaba día y noche, por las noches se levantaba descalza y caminaba para repasar las lecciones. Esto dio lugar a un ataque de neumonía. Quiso formar su mente para hacer todo lo necesario a fin de estar calificada para llevar la corona. Su padre, que era luterano, se opuso firmemente a la conversión de su hija a la Iglesia Ortodoxa rusa. Pero, a pesar de sus instrucciones, la princesa fue bautizada con el nombre de Catalina (Ekatalina) Alekséyevna. Catalina se casó con el Gran Duque Pedro el 21 de agosto de 1745 en San Petersburgo. Los recien casados se instalaron en el Palacio de Oranienbaum, que sería su residencia durante 54 años.

El fracaso matrimonial fue debido a la impotencia y la inmadurez del Gran Duque Pedro, que no pudo consumarlo durante 12 años. Entonces se distanciaron definitivamente y Pedro toma una amante (Yelizabeta Vorontsova), mientras que Catalina mantiene relaciones con Sergéi Saltykov, Charles Hanbury Williams y Estanislao II Poniatowski. Se convirtió en amiga de Yekaterina Dáshkova, la hermana de la amante de su esposo, quien la presentó a varios grupos de políticos poderosos que se oponían a su marido. Catalina leía mucho y se mantenía informada sobre los acontecimientos de Rúsia y el resto de Europa. Mantuvo correspondencia con muchas de las grandes mentes de la época, como Voltaire y Diderot.

Después de la muerte de la Zarina Isabel, Pedro subió al trono como Pedro III de Rúsia y la pareja se trasladó al nuevo Palacio de Invierno en San Petersburgo; Catalina, de esta manera, se convirtió en Zarina consorte de Rúsia. Sin embargo, las excentricidades del nuevo Zar y su política de secularización de bienes y filoprusiana le granjearon la enemistad de varios sectores como la Iglesia. Pedro intervino en una disputa entre Holstein y Dinamarca sobre la província de Schleswig, apoyando a su país natal y despertando la impopularidad entre los nobles, ante una guerra muy alejada de los intereses de Rúsia.

En 1762, Pedro cometió el error de retirarse con sus guardias de Holstein y sus amigos a Oranienbaum, dejando a su esposa en San Petersburgo. El 13 y 14 de júlio, la Guardia Imperial Rusa, al mando de Grigori Orlov, amante de Catalina, se rebeló, deponiendo a Pedro, y proclamando a Catalina como soberana de Rúsia. Pedro pareció no tener problema en abandonar el trono y solo pedía a cambio una tranquila finca, su viejo violín y suministros de tabaco y vino de Borgoña. 3 días después de su deposición, Pedro III falleció en Ropsha a manos de Alekséi Orlov (hermano de Grigori).

Catalina sucedió a su marido con el nombre de Catalina I de Rusia. Su manifiesto de acceso al trono justifica su sucesión citando la "elección unánime" de la nación, pero una gran parte de la nobleza lo consideró una usurpación, tolerable solo durante la minoría de su hijo, Pablo. Pero Catalina reinó hasta su muerte.

A lo largo de su reinado, Catalina tuvo numerosos amantes. Después de su romance con Grigori Orlov, mantiene una relación con un joven, llamado Aleksander Dimítriev-Mamónov. Siempre fue generosa con sus amantes, que ostentaban altos cargos durante el tiempo que eran favoritos y después les concedía grandes riquezas en tierras y siervos.

Catalina se comportó duramente con su hijo Pablo. En sus memorias, Catalina indicó que su primer amante, Sergéi Saltykov, era el verdadero padre de Pablo. Una vez viuda, salió de la corte para dar a luz a su hijo ilegítimo engendrado con Grigori Orlov, Alekséi Bobrinskói (más tarde fue nombrado por Pablo como Conde Bobrinskói). La Zarina tenía la intención de excluír a su hijo de la sucesión y dejar la corona a su nieto mayor Alejandro I. Debido a la desconfianza que le producía el carácter de su hijo. De esta manera, lo mantuvo en un estado de semi-destierro en Gátchina y Pávlovsk, resuelta a no permitir que se debatiera su autoridad. Para introducir la vacunación, dio ejemplo siendo la primera en hacerlo. 

El 17 de noviembre de 1796 Catalina se disponía a tomar un baño cuando sufrió un ataque fulminante de apoplejía que acabó con su vida. Fue enterrada en San Petersburgo con gran solemnidad entre los nobles a los que tanto favoreció.








viernes, 2 de marzo de 2012

Hatshepsut

Hatshepsut, reina - faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Quinta gobernante de dicha dinastía, reinó entre el 1479 a.C y 1457 a.C. Gobernó con el nombre de Maatkara Hatshepsut y fue la mujer que más tiempo estuvo en el trono de las "Dos Tierras".

Aunque no se sabe el momento exacto de su nacimiento, sucedió en Tebas a finales del reinado de Amenhotep I. Ante la falta de descendientes del faraón, el sucesor designado fue el padre de Hatshepsut, Thutmose I, quien para poder legitimar su ascenso al trono se tubo que casar con la princesa Ahmose. Este enlace trajo al mundo, aparte de a Hatshepsut, a otros 3 niños llamados: Amenmose, Uadymose y Neferubity. Pero debido a la alta tasa de mortalidad infantil, solo Hatshepsut y Neferubity llegarían a la edad adulta.

Además de sus hermanos de padre y madre, Hatshepsut tuvo otros medio-hermanos, fruto de las relaciones de su padre con esposas secundarias y concubinas. Del único que hay datos es de Tutmosis II (hermano-esposo de Hatshepsut), hijo de Tutmosis I y de una esposa secundaria llamada Mutnefert.

Al fallecer Tutmosis I, y incumpliendo sus deseos, sentaron en el trono a Tutmosis II y Hatshepsut tuvo que soportar convertirse en la Gran Esposa Real de su hermanastro, eso fue un duro golpe para su orgullo.

La reina era descendiente directa de los grandes faraones libertadores de los hicsos y ostentaba el importante título de Esposa del dios, que la hacía portadora de la sangre sagrada de la reina Ahmose-Nefertari. Mientras su débil y blando esposo ceñía la doble corona, Hatshepsut se rodeó de un círculo de adeptos que no dejaron de crecer en poder e influencias. La esposa real se convirtió en un peligroso oponente para su marido y los partidarios de este. 

Tutmosis II tuvo un reinado breve y murió siendo sus hijos muy pequeños. Como la reina no había traido al mundo un varón, sino una niña, se volvió a abrir una crisis sucesoria. Una vez más, los conspiradores contra la reina, consiguieron que los nobles aceptaran como único candidato a un hijo de Tutmosis II y de una concubina, que sería nombrado rey como Tutmosis III. No obstante, la reina viuda Hatshepsut no quería que la volvieran a traicionar por segunda vez y modificó la historia considerablemente.

Como Tutmosis III era demasiado pequeño para gobernar, Hatshepsut asumió la regencia y pospuso el matrimonio entre el nuevo rey y su hija, la princesa real Neferura, única persona que podría legitimar su ascenso al poder absoluto.

Durante los primeros años del "reinado" de Tutmosis III, Hatshepsut estuvo preparando meticulosamente un golpe de estado que revolucionaría la tradicional sociedad egipcia. Alejó para siempre de la escena política a sus rivales y elevó a sus fieles Hapuseneb y Senenmut a los más altos cargos. Con unos aliados tan poderosos, Hatshepsut tenía ahora los medios y el apoyo suficiente para sorprender al mundo.

Cuando se vio lo suficientemente fuerte, la hasta entonces Gran Esposa Real y Esposa del Dios, Hatshepsut, en presencia del faraón Tutmosis III, se autoproclamó también Faraón de las Dos Tierras y primogénita de Amón, con el beneplácito de los sacerdotes, encabezados por Hapuseneb. Fue un golpe magistral y Tutmosis III no pudo hacer más que aceptar la superioridad de su tía y madrastra. Hatshepsut se había convertido en la tercera reina-faraón más conocida de la historia de Egipto.

Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo excepto el título de "Toro Poderoso" haciéndose representar como un hombre y tocándose de barba postiza. Estableció una buena corregencia con su sobrino, aunque predominó sobre él hasta tal extremo de colocarlo en un segundo plano impropio del papel futuro que tendría Tutmosis III en la historia.

Sobre el año 15 o 16 de su reinado, la estrella de Hatshepsut comenzó a menguar en favor de la de Tutmosis III. El rey era un joven muy ansioso de poder, y lo ansiaba a cualquier precio. En apenas un año mandó asesinar a los dos principales sustentos de la reina y sus más grandes apoyos, Hapuseneb y Senenmut. Poco después asesinó a la gran esperanza de la reina, su hija y arma secreta, la princesa Neferura. Estos golpes fueron tan grandes, que la reina se retiró parcialmente del cargo y Tutmosis III, comenzó a tomar las riendas del gobierno. Al parecer, la ambición de Hatshepsut era aún más grande y no estaba satisfecha con ser ella sola "faraón" sino que se proponía inaugurar una auténtica dinastía femenina de reyes y, por esa razón, declaró heredera a su amada hija Neferura. La repentina muerte de la princesa derrumbó a la reina-faraón.

Hatshepsut murió en el palacio de Tebas, tras un largo reinado de 22 años, abandonada por todos. Se estima que su edad oscilaba entre los 40 y los 50 años. Aún hoy en día no se sabe si sufrió de una muerte natural o falleció durante un golpe de estado liderado por Tutmosis III.


Tutmosis III, corregente y sucesor de Hatshepsut

jueves, 1 de marzo de 2012

Sissi

Isabel de Baviera (Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern, más conocida como sissi), fue una princesa bávara de la casa de Wittelsbach. Nacida con la dignidad de duquesa de Baviera y con tratamiento de Alteza Real, fue hija del duque Maximiliano de Baviera y de la Princesa Real Ludovica de Baviera. Por matrimonio, se convirtió en emperatriz de Austria y Reina consorte de Hungría.

Nació en Múnich. Su padre procedía de una rama menor de la Casa de Wittelsbach, la de Condes Palatinos de Zweibrücken-Birkenfeld-Gelnhausen. Su madre era, sin embargo, hija del Rey Maximiliano I de Baviera. Educada, como sus hermanos, lejos de la corte de Baviera, pasó la mayor parte de su infancia entre Múnich y los salvajes parajes que rodeaban el Castillo de Possenhofen, propiedad que su padre había adquirido para ser utilizada como residencia de verano y que se convirtió en la residencia preferida por la familia ducal. A los 16 años, Sissi acompañó a su madre y a su hermana mayor (Elena de Baviera, apodada Nené), en un viaje a la residencia de verano de la Familia Real de Austria, donde esperaba la Archiduquesa de Austria Sofía de Baviera, hermana de Ludovica, junto a su hijo, el Emperador de Austria, Francisco José I. Este encuentro estaba preparado para que el Emperador se fijase en Elena y la tomara como prometida, sin embargo, Francisco José (de 23 años), se sintió inmediatamente atraído por Sissi.

Un año después de este encuentro, Sissi contrajo matrimonio con Francisco José, convirtiéndose así en Emperatriz de Austria. Sissi tuvo desde el principio serias dificultades para adaptarse a la regia etiqueta que se practicaba en la Corte Imperial de Viena. Aún así, la pareja tuvo 4 hijos:
  • Sofía Federica de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria (1855 - 1857) fallecida aquejada de tifus.
  • Gisela de Habsburgo - Lorena, archiduquesa de Austria (1856 - 1932).
  • Rodolfo de Habsburgo - Lorena, Príncipe Heredero (1856 - 1932), se suicidó.
  • María Valeria de Habsburgo - Lorena, archiduquesa de Austria (1868-1924).
En una visita a Hungría (país muy amado por Sissi), Sissi se empeño en llevar consigo a las archiduquesas Sofía y Gisela, a pesar de la rotunda negativa de su suegra. Durante el viage, las niñas enfermaron gravemente, padeciendo altas fiebres y severos ataques de diarrea. Mientras Gisela se recuperaba rápidamente, su hermana perecía deshidratada. Su muerte, que sumió a Sissi en una profunda depresión que marcaría su carácter para siempre, propició que le fuese denegado el derecho a la crianza del resto de sus hijos, que quedaron a cargo de la archiduquesa Sofía. Tras el nacimiento de Rodolfo, la relación entre Sissi y Francisco José comenzó a enfriarse. Sissi solo pudo críar a su última hija, María Valeria, a la que ella misma llamaba cariñosamente "Mi hija húngara", ya que nació en su amada Hungría.

Dotada de una gran belleza, era rebelde, culta y demasiado avanzada para su época. Adoraba la equitación y sentía un gran aprecio por los animales: amaba a sus perros, le gustaban los papagayos y los animales exóticos. Hablaba varios idiomas, entre ellos: alemán, inglés, francés, húngaro y griego. Cuidaba de su figura de una forma obsesiva y, a veces, enfermiza, llegando a hacerse instalar instrumentos en sus aposentos para practicar deporte sin ser vista. Se alimentaba básicamente a base de pescado hervido, frutas y jugo de carne exprimida. 

A partir de los 35 años no volvió a dejar que se la retratara o tomara una fotografía, adoptó la costumbre de llevar siempre un velo azul, una sombrilla y un gran abanico de cuero negro con el que cubría su rostro cuando alguien se acercaba demasiado a ella. Se hizo tatuar una ancla en el hombro y se hacía atar al mástil de su barco durante las tormentas. Paseaba a diario durante 8 horas. Adoraba viajar, nunca permaneciendo en el mismo lugar durante más de dos semanas. Detestaba el protocolo de la Corte Imperial de viena, de la que procuró mantenerse alejada durante el mayor tiempo posible y a la que tubo una auténtica fobia que le provocaba trastornos psicosomáticos como: cefalea, náuseas y depresión nerviosa. Siempre que pudo se mantuvo alejada de la vida pública. Fue una de las impulsoras de la coronación de Francisco José como rey de Hungría.

Tras el suicidio de su hijo, Sissi abandonó Viena y adoptó el negro como único color en su vestimenta, a la par que su fobia a los retratos aumentaba. Con el tiempo se hizo raro que la emperatriz visitara a su esposo en Viena, pero su correspondencia era frecuente, platónica y cariñosa.

Compró un barco al que llamó Miramar y recorrió el Mar mediterráneo. Pasó largas temporadas en Suiza, Austria, Corfú, Portugal, España, Marruecos, Argelia, Malta, Grecia, Turquía y Egipto.

El 10 de Septiembre de 1898, mientras paseaba por el Lago Lemán de Ginebra con una de sus damas de compañía, fue atacada por un anarquista italiano, que fingió tropezarse con ellas, aprovechando para clavar un fino estilete en el corazón de Sissi. Al principio, Isabel, no fue consciente de lo que había sucedido. Solamente al subir al barco que las estaba esperando, comenzó a sentirse mal y a marearse.

Cuando se desvaneció, su dama de compañía, desabrochó el vestido de la Emperatriz para que respirara mejor y, al hacerlo, vio una pequeña mancha de sangre sobre el pecho, causada por el estilete, que había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio pero suficiente para matarla.

Su cuerpo fue enviado a Viena entre el gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba, siendo sepultada en el Kaisergruft o Cripta Imperial, en la Iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio de Corfú, donde deseaba recibir sepultura, tal como indicó en su testamento.