lunes, 11 de mayo de 2015

Mujeres gladiadoras

En la Antigua Roma, el espectáculo de gladiadoras se convirtió en un entretenimiento dispensado sólo por aquellos organizadores más ricos. Éstas eran mujeres detestadas por representar una imagen totalmente contraria al prototipo ideal de feminidad romana, pero al mismo tiempo eran objeto de deseo. Su lucha, en la arena, era similar a la del gladiador hombre.

Se sabe que las mujeres espartanas aprendían desde la niñez a manejar la espada y que las mujeres escitas eran entrenadas en el manejo del arco a caballo, pero el enfrentamiento de mujeres armadas como entretenimiento era exclusivo de la Antigua Roma. Las gladiadoras existieron desde el inicio de este sangriento rito, cuando tenía como finalidad exclusiva la honra funeraria.

Aunque no se sabe con exactitud el momento en que las gladiadoras comenzaron a instruirse en las escuelas de gladiadores, se sabe que ya formaban parte de ellas antes del año 11 d. C.. Ese año se estableció una ley en la que se prohibía a formar como gladiadoras a las mujeres nacidas libres menores de 20 años. Esta ley fue complementada 8 años más tarde, extendiéndose la prohibición a las hijas, nietas y biznietas de senadores, así como a esposas, hijas y nietas de los gladiadores equites.

Se ofrecían pocos espectáculos de mujeres gladiadoras ya que su precio era más elevado y las esclavas solían destinarse preferentemente a otras tareas. Aún así, su espectáculo no resultaba ajeno ni puntual.

El Emperador Nerón ofreció diversos espectáculos en los que participaron gladiadoras, entre ellas algunas do origen etíope. También hubo presencia de gladiadoras en la arena durante la inauguración del Anfiteatro Flavio. 

Las mujeres que se enfrentaban a la muerte en la arena recibían, igual que los hombres, un entrenamiento específico. Sin embargo, su número era muy reducido en comparación con el de los luchadores masculinos.

Entre estas mujeres no solo habían esclavas y reas, sino también mujeres de la aristocracia, que se entrenaban por diversión o por considerarlo como un entretenimiento exótico, aunque éstas últimas no participaban en los espectáculos. Además de las gladiadoras esclavas, las mujeres libres de clases bajas también se instruían como gladiadoras y luchaban en la arena con el fin de ganar dinero.

Las gladiadoras sólo se enfrentaban en la arena a otras mujeres, con el fin de no presentar combates muy desiguales. La excepción la suponen los combates en grupo, donde podían aparecer algunas gladiadoras, a las que se les otorgaban ciertas facilidades como ir montadas en un carro.

Estas mujeres gladiadoras podían ser provocatrices, essedariae y venatrices. Ellas llevaban el pelo corto, igual que los hombres, por cuestiones prácticas. En ocasiones, para asemejarlas a las amazonas, las gladiadoras combatían con un pecho al descubierto.

Por ser algo excepcional, la lucha entre gladiadoras en la arena se convirtió en un espectáculo que solo podían patrocinar los más ricos. Estas mujeres eran criticadas por los escritores más famosos ya que representaban una inversión de los roles de género, eran puestas como ejemplo de la decadencia de los valores tradicionales romanos. A pesar de esto, las gladiadoras eran figuras cargadas de erotismo, relacionándose con la imagen de las salvajes amazonas.

Aún así, los romanos disfrutaban de las luchas entre mujeres igual que lo hacían con las masculinas, añadiendo erotismo a un espectáculo sangriento que entusiasmaba a la sociedad romana.

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Los Gladiadores

El Gladiador era un combatiente armado que entretenía al público en la Antigua Roma, en confrontaciones violentas y mortales contra otros gladiadores, animales o reos condenados a muerte. Aunque habían algunos gladiadores que combatían por voluntad propia, la mayoría eran esclavos o condenados, que eran entrenados en condiciones extremas y eran marginados por la sociedad.

El combate del gladiador se dividía en tres partes, e iba desde el momento en que éste atravesaba la ciudad hacia en anfiteatro, hasta que era declarado victorioso y era premiado con palmas, coronas y, en los tiempos del Imperio, una determinada cantidad de monedas de oro.

El origen de los combates de gladiadores lo encontramos en las costumbres funerarias de los etruscos (pueblo pre-romano). Estos constituían una parte de los ritos fúnebres de los etruscos y se refieren al culto de Saturno. Durante ese período, como no siempre había reos que combatieran mientras el cadáver era incinerado en la pira, no faltaban hombres temerarios que se prestaban libremente a combatir ya que la sangre que se vertía era como un holocausto ofrecido al difunto.

Reglas y escuelas lanistas (escuelas de gladiadores).


Como existían muchos sistemas pensados para combatir, se fijaron reglas cuya enseñanza estaba encomendada a los lanistas o gladiadores maestros. A cargo de éstos estaban los gladiadores fiscales, o dependientes del fisco, ya que el Estado los mantenía bajo un régimen especial y les pagaba. Otros lanistas reclutaban y mantenían chicos jóvenes para combatir en la arena, que luego alquilaban para funerales, banquetes y otras fiestas solemnes. Tampoco faltaron los particulares opulentos que tenían esclavos gladiadores y los césares poseían los mejores.

Los gladiadores entrenados en las escuelas por los lanistas se alquilaban o vendían, ya que los lanistas eran al mismo tiempo sus maestros y sus empresarios. Estas escuelas, que los romanos ricos se daban el lujo de mantener, estaban repartidas por todo el imperio. Las más famosas eran: las escuelas lanistas de Domiciano en Roma, las de Preneste, Rávena, Alejandría y Capua.

Categorías.

Las diferentes categorías de gladiadores se distinguían por su armamento y su manera de combatir. Los más conocidos son los siguientes:

  • Los samnitas: llevaban un gran escudo oblongo, un casco con visera, cresta y cimera de plumas, un brazal de cuero o metal que cubría parte del hombro derecho, una ócrea en la pierna izquierda y una espada corta.
  • Los mirmillones: llevaban un casco de bordes amplios, con una alta cresta. Llevaban una túnica corta, cinturón ancho, un brazal de hierro en la pierna izquierda y en su brazo derecho y el escudo rectangular y curvo del legionario romano. Iban armados con la espada recta y corta del legionario
  • Los gladiadores tracios: estos llevaban un pequeño escudo rectangular y una espada muy corta ligeramente curva, con el objeto de atacar la espalda desarmada de su oponente. Llevaban armadura en ambas piernas, protector para el hombre y el brazo que portaba la espada, túnica corta con cinturón ancho y un casco con pluma lateral, visera y cresta alta.
  • Los secutores: estos gladiadores iban armados con casco, escudo y espada. Su casco era completamente liso y con pequeños agujeros para los ojos.
  • Los reciarios: combatían con los secutores y vestían una túnica corta o falda con cinturón y una red, un tridente y un puñal. La habilidad de este gladiador consistía en atrapar a su oponente bajo la red y clavar el tridente a través de ésta. El puñal lo usaba para matar a su adversario o para deshacerse de la red, cortando la cuerda que la sujetaba a su muñeca.
  • Los laqueraii: eran unos gladiadores que aparecieron durante los últimos años del Imperio y que iban escasamente armados. Usaban el lazo, con una técnica similar a los reciarios.
  • Los Hoplomachus: llevaban armadura completa, formada por un casco con visera, coraza y ócreas. Iban armados con una lanza y un escudo circular.
  • Los equites: eran gladiadores que combatían a caballo, llevaban un casco con visera cerrada y los brazo envueltos por correas de cuero. Como arma usaban la lanza.
  • Los essedarii: eran gladiadores que combatían sobre carros e imitaban las hábiles maniobras de los guerreros bretones.
  • Los andabatae: eran los gladiadores forzados a combatir (esclavos o reos) y llevaban un casco sin agujeros en la visera y ningún tipo de arma.
  • Los dimachaerus: eran aquellos gladiadores que luchaban con dos espadas y llevaban grebas que protegían sus piernas, cinturón ancho y armadura en los brazos. A este tipo de gladiadores pertenecía Espartaco.
  • Los provocatores: eran gladiadores que solían abrir las tardes de los espectáculos de combate en los anfiteatros. Combatían con espada, escudo, casco con dos viseras y un protector en el pecho.

El combate.


El día de la fiesta, los gladiadores, lujosamente vestidos, se dirigían al anfiteatro atravesando la ciudad. Una vez en la arena, efectuaban un simulacro con armas de madera o romas que era un modo de preparación para la lucha. Se tocaba un cuerno como señal de inicio del combate. Entonces, los lanistas, escogían a los gladiadores que debían actuar y delimitaban el espacio de combate en la arena marcándolo con un bastón. Al llegar los gladiadores al momento final de la victoria, preguntaban al público si debían matar al vencido o no, éste último había pedido clemencia previamente levantando la mano. Si los espectadores entendían que el vencido merecía el perdón, bajaban el pulgar, haciendo ver que el vencedor debía arrojar su arma a tierra.

En los combates sólo moría uno de cada diez gladiadores y, generalmente, era por las heridas accidentales en la batalla, se le mataba para evitar el sufrimiento de la agonía. Si se dictaminaba la muerte, lo que se hacía era dirigir el pulgar en posición horizontal y en dirección a la garganta, señalando el fatídico punto hacia donde el vencedor debía dirigir el golpe mortal. A pesar de esto, muchas veces el vencedor hundía su arma entre la clavícula y el omóplato para llegar al corazón y dar una muerte rápida al vencido, evitándole la agonía de una muerte lenta causada por las heridas de la batalla.

En este último momento, el vencido no ofrecía resistencia y afrontaba su muerte con dignidad. También se debe saber que el índice de supervivencia de los gladiadores era mayor de lo que se piensa. Durante el Bajo Imperio, sólo el emperador podía otorgar el perdón o condenar a muerte a un gladiador. El gladiador victorioso recibía en premio palmas, coronas y una cantidad de dinero. Cuando a un gladiador se le entregaba como premio una espada roma, era señal de que se le daba permiso para abandonar la profesión de gladiador (y la libertad en caso de éste fuera un esclavo o un reo).

Nota de Séneca sobre los espectáculos de gladiadores:


El filósofo Lucio Anneo Séneca llegó a mostrar su consternación ante la estéril y sangrienta matanza de gladiadores en el circo romano:

"Por casualidad, a mediodía asistí a una exhibición, esperando un poco de diversión, unos chistes, relajarme... Pero salió todo lo contrario... Estos gladiadores de mediodía salen sin ningún tipo de armadura, se exponen sin defensa a los golpes, y ninguno golpea en vano... Por la mañana echan los hombres a los leones; al mediodía se los echan a los espectadores. La multitud exige que el victorioso que ha matado a sus contrincantes se encare al hombre que, a su vez, lo matará, y el último victorioso lo reservan para otra masacre. Esta clase de evento toma lugar estando casi vacías las gradas...Al hombre, sagrado para el hombre, lo matan por diversión y risas".

Resultado de imagen de Espartaco

 

viernes, 1 de mayo de 2015

Receta ensaimada de Mallorca de cabello de ángel

Ingredientes:

  • 600 gr de harina de repostería.
  • 3 huevos.
  • 125 gramos de mantequilla.
  • Mantequilla para untar.
  • 200 gramos de azúcar.
  • 1 sobre de gasificante.
  • 20 gramos de levadura fresca.
  • 120 ml de agua tíbia.
  • 1 pizca de sal.
Elaboración.

  1. En un bol tamizamos la harina y la mezclamos con una pizca de sal, la mantequilla, los huevos, el azúcar, la levadura, el gasificante y el agua.
  2. Amasamos la mezcla hasta que la masa ya no se pegue en las manos.
  3. Se debe trabajar muy bien la masa, golpeándola. Nos untaremos las manos con un poco de aceite de oliva así como la superficie de trabajo.
  4. Debe quedar una masa muy elástica. Una vez se ha amasado, la ponemos en un bol, espolvoreamos un poco de harina por encima, la tapamos con un paño y la reservamos en un lugar que no le toquen las corrientes de aire (por ejemplo, en el horno). Dejamos leudar durante unas 2 horas.
  5. A continuación cortamos los trozos de masa según el número de ensaimadas que se quiera elaborar (yo hice 2 ensaimadas grandes).
  6. Estiramos los trozos de masa con un rodillo hasta que quede muy fina y esparcimos generosamente un poco de mantequilla por encima.
  7. Añadimos el cabello de ángel y enrollamos la masa a lo largo.
  8. Untamos una bandeja de horno con aceite de oliva y ponemos encima las porciones de masa (rellenas de cabello de ángel) en forma de caracol. Hemos de dejar espacio suficiente entre una ensaimada y otra para que crezcan.
  9. Tapamos la bandeja con un paño y la dejamos leudar durante 12 horas.
  10. En una taza mezclamos una yema de huevo con una cucharada de azúcar y untamos las ensaimadas con esta mezcla.
  11. horneamos las ensaimadas durante 20 minutos con el horno precalentado a 180º.
  12. Antes de servir espolvoreamos un poco de azúcar glas por encima.