lunes, 20 de julio de 2015

Medicina en la Antigua Grecia.

La Medicina de la Antigua Grecia se remonta a la época homérica, aunque no llegó a desarrollarse del todo hasta el siglo V a. C. con Hipócrates.

La Ilíada cita como médicos a los guerreros aqueos Macaón y Podalirio, dos hijos de Asclepio, dios de la medicina. El primero se encargó de curar a Menelao, herido por una flecha.

La medicina ya era reconocida como un arte: "Un médico, por si mismo, vale como muchos hombres".

Medicina y religión.

Los griegos basaban las prácticas de curación en las prácticas mágicas o religiosas. Asclepio era, en un principio, venerado en Trikka, en Tesalia, después en pleno campo en Epidauro. En Corinto como en Atenas, Delos o Cos, el dios se instaló a distancia de las aglomeraciones. Era necesaria una excursión para visitar el santuiario. Otra característica de los santuarios de Asclepio era que, a menudo, estaban situados junto a una fuente o un río, cuyas aguas poseían propiedades curativas.

La mayor parte del tiempo, el dios sanador actuaba mediante incubación. El ritual comenzaba para el enfermo con un baño purificador, seguido de un sacrificio accesible para todos. El paciente debía entonar un peán en honor a Apolo y Asclepio. A continuación, el enfermo se dormía bajo el pórtico sagrado. Cada sexo tenía su propio pórtico sagrado. Los más afortunados se beneficiaban, durante el sueño, de la aparición de Asclepio que les curaba tocando la parte enferma del cuerpo. El dios también podía contentarse con dictar al paciente una lista de medicamentos que deberá conseguir una vez despierto.

En los santuarios de Asclepio se trataban todo tipo de enfermedades, incluso se operaba de cataratas. Los pacientes no curados atribuían el fracaso del tratamiento al carácter insondable de la voluntad del dios.

El tratamiento no era gratuito: en Oropo, el santuario exigía una contribución por la consulta a todos los visitantes que deseaban ser curados. Una vez pagada, el paciente recibía una lámina de plomo que le servía de ticket de entrada. Un neócoro (sacristán) vigilaba a los pacientes para que no se colaran.

Se han conservado algunas "ordenanzas" dictadas por Asclepio que permiten comprender las curaciones atestiguadas en los exvotos. En el ritual de curación se mezclaba hábilmente la sugestión y la puesta en escena. Después, el dios ordenaba remedios simples, como cataplasmas y tisanas, y prodigaba consejos de higiene: necesidad de hacer ejercicio físico y regulación del régimen alimenticio. Después se realizaban curas termales de baños y fricciones. También se practicaba la cirugía.

Las enfermedades mentales eran curadas también mediante prácticas religiosas. El Coro del Hipólito de Eurípides distingue tres tipos de "extravíos". Uno era el "Pánico" (asociado a Pan), otro de tipo "lunático" (asociado a Hécate, diosa de la Luna) y, el último, estaba asociado a Cibeles y a los Coribantes. La cura consistía en una danza ritual al son de la música frigia.

El ritual no se adaptaba a la patología, sino a la inversa: si el paciente reaccionaba a los rituales de un dios, era porque su mal había sido enviado por tal dios. En ausencia de reacción, se pasaba al siguiente dios. Aristófanes, en su obra Las avispas, hace referencia hacia la indiferencia de los griegos a la naturaleza del tratamiento: lo importante era su eficacia.

La medicina científica.


La primera escuela de medicina se fundó en la ciudad de Cnido, en el año 700 a. C. Alcmeón de Crotona, autor del primer tratado de anatomía de la historia, trabajó en esta escuela. Hipócrates estableció su propia escuela de medicina en Cos. Los griegos tomaron prestado de los egipcios las sustancias de su farmacopea y la influencia más pronunciada fue después del establecimiento de una escuela de medicina en Alejandría.

La medicina griega, aunque estaba fundada en la observación, no escapaba de su ligadura con la ideología religiosa de la época.

El arte hipocrático.


El desarrollo científico de la medicina griega es atribuido a Hipócrates de Cos, médico del siglo V a. C. Es el autor de un conjunto de tratados, el Corpus Hipocrático, los cuales abarcan diversos temas como la ginecología o la cirugía.

Estos textos son los principales textos médicos hallados en su escuela de medicina. 

La existencia del Juramento Hipocrático implica que la medicina hipocrática fue practicada por un grupo de médicos unidos por un estricto código ético. Los estudiantes normalmente pagan una cuota para su formación y entraban en una relación casi parental con su maestro. Esta formación comprendía algunos cursos teóricos y una experiencia práctica como profesor adjunto, ya que el juramento establecía que los estudiantes debían estar en contacto con los pacientes. El juramento también imponía límites a lo que el médico podía o no hacer "incluso di me lo piden, no prescribiré un medicamento mortal" y da una visión general de la existencia de otra categoría de profesionales especialistas, tal vez los cirujanos "dejaré efectuar esta operación a los profesionales, especialistas en este arte".

Las enseñanzas que se desprenden del Corpus Hipocrático han aportado tres innovaciones que hoy en día perduran en la medicina occidental:

  • La práctica médica se basa en la observación y el razonamiento:
Hipócrates desvincula la religión de la medicina. En su obra Sobre la enfermedad sagrada demuestra que la epilepsia no es más divina o sagrada que cualquier otra enfermedad. Su pureba es simple: según su teoría de los 4 humores, la enfermedad sólo atacaba a los "flemáticos" y, si la enfermedad era realmente divina, entonces todo el mundo era susceptible de tenerla. En su tratado Sobre el régimen, Hipócrates reconoce la importancia del sueño y considera los sueños como los síntomas relacionados con el estado del paciente, por ejemplo, si el paciente tiene pesadillas en repetidas ocasiones, esto puede ocasionar una enfermedad mental a causa de la mala calidad del sueño.

Generalmente, la medicina hipocrática se basa en la observación y el razonamiento. Su tratado Epidemias comprende una serie de observaciones cotidianas efectuadas por el médico a su paciente: comienza por describir con precisión los síntomas observados día a día sobre el estado general en vigilia y durante el sueño. Su examen también se centra en el estado de la lengua, la orina y las heces. Se diferencia la fiebre de la temperatura corporal normal, y también se define, por primera vez, el paludismo.

  • Un marco teórico.
La enseñanza de Hipócrates intenta dar un marco teórico a las patologías. El más conocido es la Teoría de los Cuatro Humores (bilis amarilla, bilis negra o melancolía, flema o linfa y sangre), cuyo desequilibrio causa la enfermedad física y la psíquica. Para Hipócrates el médico debe, sobretodo, actúar y reflexionar de forma empírica.

Además de la búsqueda de las causas principales de la enfermedad, los médicos hipocráticos se interesaban por los problemas de carácter teórico, como el crecimiento biológico (¿cómo contribuye la alimentación en el crecimiento?) y la reproducción (¿cómo el semen puede dar nacimiento a un ser completo?). Estos estudiaban el funcionamiento del cuerpo humano, haciendo progresar la anatomía. Para ello, se fundaban sobretodo en los conocimientos clínicos. Así, por ejemplo, el conocimiento de los huesos y tendones se basaba en el estudio de los esguinces y las luxaciones. Los médicos también recurrían a la disección de cadáveres.

  • Una deontología.
La enseñanza hipocrática descansa en la verdadera deontología médica, expresada por el célebre Juramento Hipocrático que reza así:

"Juro por Apolo, médico, por Esculapio, por Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré de acuerdo con mis fuerzas y mi capacidad, el juramento y el siguiente compromiso (...) Dirigiré el régimen de los enfermos en su propio beneficio, de acuerdo con mis fuerzas y mi juicio, y me abstendré de todo mal y de toda injusticia. No daré veneno a nadie, aunque se me solicite, y no tomaré la iniciativa en tal sugerencia; del mismo modo, no voy a dar a cualquier mujer un pesario abortivo. Basaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y la pureza..."

Los médicos hipocráticos trataban tanto a personas libres como a esclavos, tanto a ricos como a pobres, tanto a hombres como a las mujeres, a los ciudadanos y a los extranjeros: "Donde esté el amor por los hombres, estará también el amor por parte de este arte".


Profesiones médicas.


Médicos.


Los textos que componen el Corpus Hipocrático no estaban redactados para un médico propiamente dicho. Aristóteles reconoce tres categorías de personas habilitadas para practicar la medicina: el práctico facultativo, el profesor de medicina o erudito y el hombre cultivado que ha estudiado medicina en sus estudios generales. Los sofistas pretendían poder enseñar, entre otras disciplinas, la medicina. Sin embargo, el Corpus Hipocrático hace distinción entre el médico y el profano (aquellos que practicaban la medicina antigua) y entre el médico y el charlatán (aquel que engañaba a los pacientes asociando las patologías con la religión).

El título de médico no era objeto de ningún control: no importaba quién podía establecerse como tal. La demostración de su talento podía pasar por una disputa oratoria con un colega, pero el mejor medio para hacerse una cierta fama pasaba por la práctica cotidiana. El médico jamás estaba solo con el paciente, ya fuera en la consulta o en la visita, intervenían personas del entorno y eventuales curiosos. Incluso podía llegar un colega que se inmiscuyera para proporcionar un diagnóstico diferente: "Un enfermo parece deshauciado, está con el médico que le atiende y otras personas; surge un segundo médico que declara que el enfermo no sucumbirá, pero que perderá la vida". Un mal médico no era sometido a una sanción disciplinaria, sino que perdía su reputación.

La medicina era un asunto de familia. Hipócrates fue hijo, nieto, bisnieto, padre y abuelo de médicos, esta família pertenecía a los Asclepiadas, en la cual, según Galeno "los niños aprenden de sus padres, desde la infancia, a disecar, leer y escribir". El Juramento Hipocrático exigía al médico transmitir sus conocimientos  su hijo e inversamente, se consideraba normal para el hijo de un médico elegir la profesión de su padre. Aunque, a menudo, los médicos eran hombres libres, llegaron a existir los médicos esclavos que aprendían de un maestro médico o mediante solicitud de su amo que deseaba beneficiarse de un médico privado.

Médicos públicos.


Algunos médicos eran pagados por la ciudad. Un médico reputado del siglo V a. c. hizo carrera en Eginia, Atenas y Samos antes de ser capturado por los persas y entrar al servicio del rey Darío I. Una placa de bronce de la época muestra que un tal Onasilos y sus hermanos fueron contratados por Idalión de Chipre para ejercer como médicos públicos.

En Atenas se aplicaban procesos de selección para contratar a los médicos públicos más adecuados: la Asamblea del pueblo ateniense examinaba los títulos de los candidatos y seleccionaba al más capaz. Los aspirantes debían aludir a su formación y citar a su maestro, presentando también los casos de enfermos que habían curado. 

El médico contratado obtenía un local para llevar a cabo sus consultas. Los medicamentos recetados eran reembolsados por el Estado a través de un impuesto especial. No obstante, se trataba menos de proporcionar un sistema de sanidad gratuita (a semejanza de la Seguridad Social) que de disponer de un médico competente siempre a mano, sobretodo en las ciudades donde las condiciones higiénicas eran más precarias, la actividad sísmica estaba muy presente y los conflictos armados eran frecuentes.

Otras profesiones sanitarias.

Los remedios griegos eran elaborados a base de especias y plantas, el farmacéutico ocupaba un lugar destacado en el sistema de cuidados, incluso si el médico preparaba sus propios remedios. El farmacéutico preparaba los fármacos prescritos por el médico, pero también fabricaba medicamentos vendidos por él mismo. En las Tesmoforias, Aristófanes describe al marido farmacéutico de una mujer a punto de parir, corriendo por las tiendas para comprar específicos para acelerar el parto.

Otra profesión importante era la de comadrona. Aunque existían mujeres médicos, las parteras y las enfermeras eran muy numerosas. Fainarate, la madre de Sócrates, era comadrona.

Resultado de imagen de medico antigua grecia



martes, 14 de julio de 2015

Boudicca

Boudicca fue una reina guerrera de los celtas que acaudilló a varias tribuos Bretonas, incluyendo a sus vecinos, los trinovantes, durante el mayor levantamiento en Inglaterra contra la ocupación romana entre los años 60 y 61 d. C., durante el reinado del emperador Nerón. 

Su nombre significaba "victoria". También es conocida por su forma latinizada de "Boadicea".

Boudica provenía de una familia aristócrata icena. Según relatan las crónicas de la época, ella tenía una gran inteligencia, era alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, solía llevar túnicas muy coloreadas y un manto grueso ajustado con un broche. Solía llevar un grueso torque de oro, ornamento que, entre los pueblos celtas, delataba su pertenencia a la nobleza.

Su esposo, Prasutago, era el rey de los icenos, tribu que ocupaba la zona del actual Norfolk (actual este de Inglaterra). En un principio, estos territorios no fueron invadidos por los romanos porque tuvieron el estatuto de aliados durante la conquista romana de Britania, llevada a cabo por Claudio y sus generales en el año 43 d. C.

Como todos los pueblos celtas, el de Boudicca, daba una gran importancia a su independencia y hubo varios roces entre romanos e icenos anteriores al levantamiento del año 60 d. C.

No obstante, su esposo vivió una larga vida llena de riqueza. Pero había un problema y era que ella no había podido dar a luz hijos varones y que, aunque la realeza pudiera ser heredada por sus hijas según la costumbre celta, ello no aseguraba la independencia frente al Imperio romano; por ello, a su marido se le ocurrió nombrar al emperador romano coheredero del reino, junto con sus dos hijas. Pues, con ello, se conseguía que, al menos durante la vida del emperador reinante, se respetara un estatos de semi-independencia.

Debido a esto, y a que la ley romana solo permitía la herencia a través de la línea paterna, cuando su esposo falleció, su idea de preservar su linaje fue ignorada y el reino fue anexionado como si hubiera sido conquistado. A Boudica le fueron arrebatadas todas sus tierras y bienes, y tanto ella como los nobles de su reino fueron tratados como esclavos. Debido a que Prasutago había vivido pidiendo préstamos a los romanos, al fallecer, todos sus súbditos quedaron ligados a esa deuda, que Boudicca, la entonces reina, no podía pagar.

Los publicanos romanos (incluido Séneca el Joven) desencadenaron la violencia, saqueando aldeas y tomando esclavos como pago de la deuda. Los romanos azotaron a Boudicca y violaron a sus dos hijas, lo que desató la furia incontenible de la reina.

En el año 60 o 61 d.C., mientras el gobernador Cayo Suetonio Paulino se encontraba en el norte de Gales llevando a cabo una campaña militar en la Isla de mona, los icenos conspiraron con varias tribus bretonas para sublevarse contra los romanos y eligieron a Boudicca como su líder.

Se cree que se inspiraron en el ejemplo de Arminio, el príncipe de los Queruscos, quienes habían masacrado 3 legiones romanas en la Batalla del Bosque de Teutoburgo o que recordaran a sus ancestros, que habían luchado contra Julio César cuando este desembarcó en Britania.

En el momento de iniciar el levantamiento, Boudicca empleó un método de adivinación, liberando una liebre de los pliegues de su ropa e interpretando la dirección en la que corría, e invocó a Andraste,  la diosa britana de la victoria.

El primer blanco de los rebeldes de Boudicca fue Camulodunum (Colchester), la antigua capital de Trinovantia, que era una colonia romana. Los romanos pidieron refuerzos pero el procurador, Cato Deciano, solo envió a 200 hombres. El ejército de Boudicca cayó sobre la ciudad y la destruyó. Mataron a mujeres, niños y ancianos y después incendiaron la ciudad. El futuro gobernador, Quinto Petilio Cerial, entonces legado dela IX Legión Hispana, intentó socorrer la ciudad con un destacamento, pero su infantería fue emboscada en una zona pantanosa y solo su comandante logró escapar.

El próximo objetivo de Boudicca fue Londinium, la cual fue incendiada y sus habitantes masacrados por el ejército de Boudicca. Poco después también arrasaron la ciudad de Verulamium.

Al fin, Suetonio y Boudicca enraron en combate en la Batalla de Watling Street, entre la antigua Londinium y Viroconium (actual Wroxeter, en Shropshire).

Aunque los romanos se encontraban en inferioridad numérica, 1 romano por 5 guerreros celtas, se ubicaron en terreno rodeado de zonas boscosas, donde no podían ser flanqueados, rebasados ni emboscados. El ejército romano estaba bien disciplinado y armado, en cambio, el de Boudicca era muy numeroso pero poco uniforme en cuanto a armas y a la edad de los guerreros (había desde niños de 10 años a ancianos). La noche anterior a la batalla, después de ordenar levantar el campamento, Suetonio solicitó ser despertado tan pronto como el ejército rebelde se presentara en el campo de batalla. Cuando esto ocurrió, las legiones romanas se formaron en filas de 7 en fondo, armados con escudos, espadas y lanzas. Cuando Suetonio vio que en el campo enemigo, los carros de transporte y las familias de los guerreros celtas habían sido colocados en la retaguardia de los combatientes, comprendió que había ganado la batalla.

Cuando la infantería britana atacó, las mucho más disciplinadas formaciones romanas hicieron caer sobre ellos una lluvia de lanzas, diezmando sus primeras líneas. Esto sumió en la confusión a los guerreros britanos y los hizo retroceder, dejando el campo sembrado de muertos. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, cubriendo sus flancos con sus escudos. Al verlos venir, los guerreros de Boudicca volvieron a cargar, encajonándose entre las filas romanas. Los legionarios de la primera hilera, protegidos por sus escudos, atravesaron a centenares de atacantes casi sin recibir daño alguno. La masacre fue total y, al no poder perforar la formación enemiga, los britanos entraron en pánico y comenzaron a retroceder, aplastándose unos a otros mientras los romanos seguían con su avance implacable.

En su desesperación por huir, los guerreros de Boudicca, no sólo empujaron a los guerreros que iban en la retaguardia sino también a las mujeres, niños y ancianos que aguardaban en la retaguardia. La avalancha fue tal que, cerca de 40 000 personas fallecieron aplastadas entre los combatientes en desbandada y los carros que impedían la retirada.

Los romanos no tuvieron piedad alguna, ni siquiera de las mujeres embarazadas ni de los niños, durante horas se dedicaron a asesinar a los heridos y perseguir a aquellos que habían logrado huir.

Según el historiador romano Tácito, Boudicca acabó suicidándose con veneno para evitar que los romanos la atraparan.

Boudicca fue olvidada durante la Edad Media. No aparece en la Historia ecclesiastica gentis Anglorum de Beda "el Venerable", ni en la Historia Regum Britanniae de Godofredo de Monmouth.

Pero el descubrimiento de las obras de Tácito y Dión Casio durante el Renacimiento le permitió a Polidoro Virgilio reintroducirla en la historia británica.

La historia de Boudicca también se encuentra incluida en The Chronicles of England, Scotlande and Irelande de Raphael Bolinshed.

martes, 7 de julio de 2015

Margarita de Anjou

Margarita de Anjou (1429 - 1482) fue una noble francesa que llegó a ser reina de Inglaterra, como esposa del rey Enrique VI de Inglaterra. Es una figura relevante por ser una de las líderes del bando Lancaster en la Guerra de las Dos Rosas.

Fue la tercera hija del rey Renato I de Nápoles, apodado "El Bueno", duque de Anjou, rey de Sicília y Nápoles y rey titular de Jerusalén, y de Isabel de Lorena, hija y heredera, del duque Carlos II de Lorena.

Para garantizar la alianza franco-inglesa tras Guerra de los Cien Años, se la eligió como la futura esposa del rey Enrique VI de Inglaterra, con el que contrajo matrimonio el día 23 de abril de 1445, por poderes. La pareja real solo tendría un hijo, Eduardo de Westminster, único príncipe de Gales que ha muerto durante un combate.

Desde su llegada a Inglaterra, tuvo una influencia determinante sobre su esposo, provocando la ira y los celos de los nobles ingleses, quienes la tacharon de intrusa. Entre dichos nobles destacó, de forma notoria, Ricardo de York, duque de York y primo del rey Enrique VI. Asimismo, el carácter débil del rey hizo que Margarita se convirtiera en la líder de la Casa de Lancaster, convirtiéndose en una clara opositora de la Casa de York.

Su posición en la corte se vio reforzada, de forma considerable, cuando dio a luz, tras 8 años de matrimonio, al príncipe heredero, Eduardo de Westminster, con lo que los partidarios de la Casa de York vieron frustrarse sus planes de un cambio de dinastía. De forma desafortunada, este hecho coincidió con el primer ataque de locura del rey. La reina Margarita dio claras muestras de querer ostentar la regencia de Inglaterra, pero el duque de York ejerció su influencia y se erigió como regente del reino con el título de Lord Protector.

El duque de York, ahora en la cima del poder, no quiso ceder el cargo con tanta facilidad: decidió apoyarse en la clase media y en los denominados Lombardos para conseguir apoderarse del trono.

No obstante, en la Navidad de 1454, Enrique VI recupera la cordura y York pierde su poder, siendo derrotado en la Batalla de Saint Albans. Este hecho desencadenó la llamada Guerra de las Dos Rosas, al dividirse el país entre ambos bandos: La Rosa Roja (Casa de Lancaster) y la Rosa Blanca (Casa de York).

Al año siguiente, Ricardo de York, logra reponer su armada y derrota al rey, tomándolo prisionero a él y a su hijo, estableciendo un segundo Protectorado.

María, que logró huír, no cejó en su empeño y reagrupó la armada de los Lancaser, logrando derrotar a York y liberando al rey en 1459, aprobando ella misma, en el Parlamento de Coventry, el destierro del duque de York y la confiscación de sus bienes patrimoniales, así como los de sus aliados.

Al año siguiente, en 1460, la Casa de York derrota a la armada real en Northampton, Enrique VI es tomado prisionero y, nuevamente, Ricardo de York obtiene el poder, obligando al rey a nombrarlo heredero del trono. Margarita huye a Escocia.

Nuevamente, Margarita saca fuerzas de su infortunio y vuelve a reunir la armada de los Lancaster, derrotando a los York en la Batalla de Wakefield, el 30 de diciembre de 1460, donde el duque Ricardo de York pierde la vida.

Sin embargo el hijo y heredero de Ricardo, Eduardo de York, toma la jefatura de la Casa de York y, gracias al decisivo apoyo de Lord Ricardo Neville (conde de Warwick), aplasta a las tropas de Lancaster en la Batalla de Towton. Poco después, Margarita, vuelve al ataque y derrota a los York en la Segunda batalla de Saint Albans, liberando a su marido.

No obstante, su victoria es efímera y, en Mortimer's Cross, Eduardo de York derrota a los Lancaster, ocupa Londres y, en Marzo, se proclama Rey de Inglaterra bajo el nombre de Eduardo IV. Los partidarios de la Casa de Lancaster son ajusticiados y perseguidos.

Margarita y su hijo se refugian en Francia, bajo la protección de sus parientes, principalmente su primo, el Rey Luis XI de Francia (hijo de María de Anjou, hermana del rey Renato I de Nápoles). Su marido huye a Escocia, y se enfrenta de nuevo a los yorkistas en la Batalla de Hexham, pero es derrotado por Eduardo IV y éste decide encarcelarlo en la Torre de Londres.

Margarita, apoyada por su primo, logra atraer a su bando a Ricardo Neville, el cual ve con desagrado cómo Eduardo IV menoscaba su influencia en favor de la Casa Woodville, por su matrimonio con Isabel de Woodville en 1469. De igual manera otras poderosas casas nobles, como la Casa Percy, los Pembroke y Jasper Tudor (hermano natural de Enrique VI) también se vieron relegados y volvieron al lado de la Casa de Lancaster.

En 1470, Ricardo Neville libera a Enrique VI y lo restituye en el trono. Margarita y su hijo regresan a Inglaterra, y comienza persecución de los partidarios de la Casa de York. Eduardo IV, refugiado en los Países Bajos bajo el amparo de Carlos I de Valois, duque de Borgoña, regresa al año siguiente y consigue, gracias al apoyo de los borgoñones y la Hansa, la derrota de Neville en la Batalla de Barnet, donde éste último pierde la vida.

Ahora sin el apoyo del conde de Warwick, Margarita y su marido se juegan el todo por el todo en la Batalla de Tewkesbury, el 4 de mayo de 1471. El hijo de ambos, Eduardo, decide apoyar a su padre en la batalla.

Eduardo IV consigue la victoria y captura a Enrique y a su hijo, aunque Margarita logra huir, siendo capturada poco después, al tiempo que se enteraba que su hijo había sido ahorcado por los yorkistas en el campo de batalla, y que su marido era encarcelado y asesinado en la Torre de Londres. Margarita también es confinada en la torre y más adelante es encarcelada en el Castillo de Wallingford.

En un acto de piedad inesperado, el Rey Luis XI de Francia (quien era considerado por sus súbditos como un hombre insensible y cruel), sale en defensa de su prima y exige su liberación, la cual no se produce hasta 1478.

Margarita regresó a Francia y se retiró al Castillo de Dampierre, en Saumur, donde falleció en 1482, a la edad de 53 años, siendo sepultada en la cripta de la Casa de Anjou en Angers.


lunes, 6 de julio de 2015

Hablemos de la Bulímia

La Bulímia o Bulímia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por la decisión de la persona de alejarse de las alimentación sana para bajar de peso, consumiendo comida en exceso en periodos muy cortos de tiempo (atracones) y, seguido por un período de arrepentimiento en el cual la persona puede llegar a eliminar el exceso de alimentos a través de vómitos o la toma de productos laxantes. La característica más importante de las personas que padecen bulímia es el miedo a engordar. Este temor afecta al estado anímico de la persona, la cual no tardará en desarrollar trastornos depresivos.

Epidemiología


La población con el riesgo más elevado de sufrir bulímia son las mujeres de cualquier clase social, en países desarrollados, como Estados Unidos, los países integrantes de América Latina, los países de la Unión Europea, Canadá, Australia, Japón, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

Su tasa de mortalidad se sitúa entorno al 5%. El 20% de las mujeres con bulimia siguen luchando contra esta enfermedad aún después de 10 años de haber sido diagnosticadas.

Criterios diagnósticos de la Bulímia según el DSM-IV


  1. Presencia de atracones recurrentes. El atracón se caracteriza por:
    1. Ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo (por ejemplo, en un período de 2 horas) en una cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias.
    2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta alimentaria.
  2. Conductas compensatorias inadecuadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como:
    1. Provocación del vómito.
    2. Toma de fármacos o productos laxantes.
    3. Toma de fármacos o productos diuréticos.
    4. Enemas u otros fármacos.
    5. Períodos de ayuno.
    6. Ejercicio físico excesivo.
  3. Los atracones y dichas conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, por lo menos, 2 veces por semana durante un período mínimo de 3 meses.
  4. La auto-evaluación se encuentra exageradamente influida por el peso y la silueta corporal.
  5. Esta alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

¿Cómo podemos detectar la bulimia en casa?


  • La persona afectada constantemente manifiesta verse gorda, incluso cuando su peso está dentro de la normalidad.
  • La persona se avergüenza de su propio cuerpo y lo rechaza. Siempre está intentando hacer dietas sin ningún control médico.
  • La autoestima de la persona que padece bulimia es baja y la asocia a su cuerpo.
  • Normalmente, la persona que padece bulimia también sufre trastornos depresivos y de ansiedad.
  • También debe llamarnos la atención el exceso de actividad física.
  • Las personas con bulimia tienen hábitos de alimentación bastante peculiares: pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa que, misteriosamente, comienza a desaparecer de la despensa.
  • Se pueden encontrar alimentos almacenados y restos de vómito en distintos lugares de la casa.
  • Fuma de forma indiscriminada y consume un exceso de chicles sin azúcar.
  • Come, de forma compulsiva, alimentos congelados, restos de comida tirados en la basura o, incluso, aquellos alimentos destinados a las mascotas.
  • Abusan del consumo de agua, bebidas bajas en calorías, café y leche.
  • Puedes observar que esa persona no siente ningún placer con la comida ni tiene preferencias, sólo quiere saciarse.
  • En la mesa, puedes observar cómo chupa y escupe la comida de forma discreta.
  • La persona afectada intenta evitar los lugares donde hay comida, y intenta comer siempre solo.
  • Puedes ver como cada vez se vuelve más irritable.
  • Recurre constantemente a las mentiras.
  • Puedes llegar a constatar un aumento aparente de las horas de trabajo o estudio, con una disminución del rendimiento escolar o laboral.
  • Evita estar en contacto con la familia o los amigos y, cuando está con ellos, su único tema de conversación es la comida.
  • Siente culpa y vergüenza ante su pérdida de control sobre la ingesta.
  • La persona verifica frecuentemente el peso ante la báscula.

Signos físicos.


  • Debilidad.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de estómago.
  • Dolor de garganta crónico o frecuente.
  • Lesiones renales y hepáticas.
  • Hipotensión.
  • Dolor de pecho (a causa del sobreesfuerzo del diafragma).
  • Dilatación y ruptura gástrica.
  • Callosidades en los nudillos y/o en las puntas de los dedos (especialmente en los dedos índice y medio).
  • Hinchazón del rostro (por aumento de secreción de las glándulas salivales y parótidas).
  • Problemas dentales (dientes amarillentos, erosionados o con muchas caries).
  • Caída de cabello.
  • Amenorrea.
  • Aumentos y reducciones bruscas de peso.
  • Diarrea (por el abuso de laxantes) y/o estreñimiento.
  • Malnutrición severa.
  • Infarto de miocardio y muerte (en los casos crónicos).

Creo que mi hijo/a tiene bulimia ¿Qué debo hacer?


  1. Busca información.
  2. No te sientas culpable. Ten siempre presente que debes estar siempre a su lado para apoyarle y ayudarle en todo momento. Necesita tu comprensión.
  3. No dejes que la enfermedad controle la vida de tu familia. Si tienes otros hijos/as, es esencial que llevéis una vida lo más normal posible. Haz que tu hijo se sienta cómodo.
  4. No juzgues. Mantén una comunicación fluida con tu hijo/a. Seguramente le costará explicar lo que le ocurre, por tanto es muy importante que sienta que estás ahí para ayudarlo sin juzgarlo.
  5. No permitas que te manipule con la comida. 
  6. Acude a grupos de apoyo especializados en los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
  7. Acude a un profesional sanitario para que os ayude y apoye tanto a tu hijo/a como a ti.

¿Dónde puedo encontrar ayuda?

En Andalucía:

En Aragón: 

En toda la comunidad autónoma: ARBADA.

En Asturias:

En todo el principado: FEACAB.

En Baleares:

En Canarias:

En todas las Islas Canarias: Asociación Gull-Laseguè.

En Cantabria:

En toda la comunidad autonoma: ADANER Cantabria.

En Castilla-La Mancha. 

En toda la comunidad: ADANER y Cruz Roja Española.

En Castilla y León:

En toda la comunidad: ACLAFEBA
En Salamanca: USTA.

En Cataluña:


En la Comunidad Valenciana: 

En toda la comunidad: AVALCAB y AVCOTA.

En Extremadura: 


En toda la comunidad: FEACAB, ADANER, ACAB y Cruz Roja Española.


En Galicia: 


En La Rioja: 

En toda la comunidad: ACAB.

En la Comunidad de Madrid:

En toda la comunidad: ADANER y UTMPM.

En Euskadi: 

En toda la comunidad: ACABE Euskadi.

En la Región de Murcia: 

En toda la región: ADANER Murcia y AFECTAMUR.

En la Ciudad Autónoma de Ceuta: 

En la Ciudad Autónoma de Melilla:




jueves, 2 de julio de 2015

Teresa Gil de Vidaure

(? - 1285) fue hija del noble navarro Juan de Vidaure y hermana de Pedro Gil de Vidaure.

Teresa era una mujer de gran belleza, de la que quedó encandilado el rey Jaime I de Aragón a temprana edad. La insistencia y los cortejos del rey eran tales que Teresa, de profundas convicciones religiosas y de gran carácter, le conminó a manifestar ante un testigo la promesa de matrimonio. El rey hizo la promesa pero jamás la llegó a cumplir, casándose al poco tiempo con Violante de Hungría, en 1235.

A pesar de ello, Teresa continuó manteniendo algún tipo de relación con Jaime I mientras él estuvo casado con Violante de Hungría, quien fallecería en 1251.

Una vez fallecida la reina, Jaime y Teresa, viuda de Sancho Pérez de Lodosa, rehacen la relación amorosa hasta convertirla en un auténtico matrimonio social, no consagrado por la Iglesia. En 1255, Jaime I mediante un documento público, le otorga el Señorío de Jérica. Dos años después, le otorgó el Señorío de la Villa de Alcublas. De su relación nacieron dos hijos: Jaime de Jérica, el primogénito, y Pedro de Ayerbe.

No obstante, la agitada vida amorosa de Jaime I hizo que, hacia la década de 1260, la abandonara con el pretexto de que Teresa había contraído la lepra. Ella reclamó ante las instancias del Vaticano la defensa de su matrimonio, con la prueba de la promesa dada en su día por el rey. Aún así su valor y testigo del juramento había fallecido, por lo que no pudo ser probado el hecho. El Papa Clemente IV resolvió el caso indicando que, aunque no había sido un matrimonio bendecido por el sacramento de la Iglesia, éste se había legitimado y consumado por la unión carnal.

En 1272, Teresa y su hijo Jaime le otorgaron a Pérez de Ribavellosa, alcalde de Jérica, los caseríos de Ullastre y de Uñoz.

Años más tarde, Berenguela Alfonso, hija del Infante Alfonso de Castilla, desplazó a la noble Teresa del corazón del rey. Ella se instaló en el Monasterio de Zaidia de Valencia, fundado por ella misma, lugar en el que llevó una vida contemplativa y de oración hasta su muerte, en 1285.

Barsine de Persia

Barsine (363 a. C. - 309 a. C.) fue una princesa persa que fue amante de Alejandro Magno.

Barsine fue hija de Artabazo II, Sátrapa de la Frigia Helespóntica. La Dinastía Farnácida comenzó con Farnaces, tío y noble de la corte de Darío I. Desde ese momento todos sus descendientes estuvieron muy ligados al rey y a Persia. Barsine fue educada por los mejores filósofos persas y griegos.

En el año 358 a. C su padre, Artabazo, se rebeló contra el rey Artajerjes III, fue vencido y obligado a exiliarse. En el 353 a. C la familia de Barsine llegó a Pella, la capital de Macedonia, residiendo durante 10 años en la corte del rey Filipo II, donde Barsine coincidió con el príncipe Alejandro Magno, que tenía 8 años menos que ella, y con el filósofo Aristóteles. De hecho, la joven princesa aprendió a hablar perfectamente el griego bajo la tutela de Aristóteles. Con Artabazo viajaron sus esposas, su hijo Farnabazo III, Barsine y Memnón de Rodas, hermano de Mentor, el marido de Barsine. Su padre se había casado con una hermana de estos dos ciudadanos de Rodas, y Mentor lo había hecho con Barsine, aunque no se pudo consumar el matrimonio ya que la princesa aún era muy joven.

Artabazo se ganó su vuelta y su segunda carrera en el Imperio Aqueménida gracias a su yerno Mentor, quien obtuvo el perdón del rey Artajerjes III. Cuando el rey le preguntó que podía ofrecerle como recompensa por su servicio, éste le pidió el regreso de su hermano, cuñado y esposa quienes regresaron en el 342 a. C. De esta forma, Barsine y su esposo se reencontraron aunque no disfrutaron mucho de su matrimonio, pues Mentor falleció 2 años después. La pareja solo tuvo una hija, que más tarde fue la esposa de Nearco.

Casi inmediatamente después de enviudar, Barsine se casó con su cuñado Memnón, quien ya tenía varios hijos de un matrimonio anterior.

Alejandro Magno invadió Asia Menor en el 334 a. C., ocupando las ciudades griegas de la costa oeste. Memnón y sus hijos participaron en la defensa y, a pesar de que los persas quedaron destrozados en la Batalla del Gránico, fue nombrado jefe en el oeste. Para mantenerlo leal, Barsine fue retenida como rehén en la corte real.

Memnón y el hermano de Barsine, Farnabazo, obtuvieron grandes éxitos con una flota de 300 navíos de guerra. Controlaron el Mar Egeo, amenazaron las líneas de suministro macedónicas, intentaron que los espartanos se rebelaran y llegaron al punto dónde podían llevar la guerra a Macedonia. Desafortunadamente, Darío falleció en la Batalla de Issos.

En el 332 a. C. Alejandro sitió Tiro, 80 capitanes fenicios y 120 chipriotas decidieron huir, con lo que la flota persa quedó desintegrada. Barsine y las esposas de Darío se encontraban junto al rey cuando éste fue derrotado. Los hombres de Alejandro las tomaron como cautivas.

Entonces, Alejandro y Barsine continuaron con su amistad de juventud, pocas semanas después de la muerte de Darío I, Barsine se convirtió en amante de Alejandro Magno y le acompañó en la conquista de Sogdiana.

En el 327 a. C. al finalizar la conquista de Sogdiana, Barsine dio a luz un hijo, Heracles, que, según ella, era hijo de Alejandro. Casi inmediatamente después del nacimiento de Heracles, Alejandro tomó por esposa a Roxana de Sogdiana. Después de esto, Barsine abandonó la corte junto a su hijo, estableciendo su residencia en Pérgamo.

En el 309 a. C. después de la muerte de Alejandro Magno, Poliperconte (uno de los diácodos) trató de defender los derechos de Heracles al trono, aunque Casandro se lo impidió, ordenando el asesinato de Barsine y su hijo Heraclides.

Resultado de imagen de Barsine

miércoles, 1 de julio de 2015

Alice Keppel

Alice Keppel, nacida con el apellido Edmonstone (1868 - 1947) fue una socialité británica y la amante más famosa del rey Eduardo VII del Reino Unido, el hijo mayor de la Reina Victoria. Su hija, violet Trefusis, fue la amante de la poetisa Vita Sackville-West. Por línea materna, Alice fue la bisabuela de Camila Parker-Bowles, duquesa de Cornwall, segunda esposa del príncipe Carlos de Inglaterra.

Desde el principio de su matrimonio, Alice Keppel, ya tenía fama de adúltera y se rumoreaba que su hija mayor era, en realidad, hija del futuro Lord Grimthorpe, uno de sus nobles amantes. Hermosa y discreta, Alice ascendió rápidamente en la escala social a través de sus relaciones con los hombres más prominentes de la época. Fue conocida por ser una mujer muy atractiva. Sus relaciones ilícitas se iniciaron, por lo general, por su deseo de mejorar su estatus social. Su éxito como cortesana eclipsó cualquier logro de su marido. La mayoría de sus romances se llevaron a cabo con pleno consentimiento de su esposo, George. El rey Eduardo VII incluso visitaba la casa de forma asidua y su marido, convenientemente, salía de paseo durante estas visitas.

En aquella época, las relaciones extramaritales eran bastante comunes y aceptadas en la alta sociedad inglesa. No era raro que tanto el marido como la esposa tuvieran amante, siempre y cuando los encuentros fueran discretos. Era bastante común para las mujeres de la época actuar como cortesanas para el beneficio de la carrera de su marido o su propia posición social.

En 1898, Alice conoció al futuro rey Eduardo VII, entonces el heredero de 56 años del trono británico. No pasó mucho tiempo hasta que Keppel pasó a ser una de las muchas amantes de Eduardo, a pesar de la gran diferencia de edad. Alice vivía en Pleasure House, en East Sutton, Kent. Esta relación ilícita duraría hasta la muerte de Eduardo, en 1910, y era bien conocida por la sociedad inglesa. "Alice Keppel fue una ayuda excepcional para Eduardo VII, más de lo que su esposa, la reina Alejandra, podría haber sido alguna vez", escribió Christopher Wilson, quien ha realizado extensas biografías sobre la bisnieta de Alice, Camila Parker Bowles. Alice fue una de las pocas personas cercanas capaces de apaciguar el oscilante mal genio de Eduardo VII.

La aprobación de Alice por la realeza y la aristocracia europea fue variada. Alejandra de Dinamarca, la esposa del rey Eduardo VII, estaba en buenos términos con Keppel, por lo menos lo suficiente como para enviarle una carta de consuelo cuando su esposo enfermó de fiebre tifoidea y permitirle ver al rey cuando estaba en su lecho de muerte. No obstante, la reina afirmó que simplemente toleraba a Alice, pero que ésta no era de su agrado. Por el contrario, Alejandra disfrutaba más de la compañía de Jennie Jerome, otra amante de Eduardo VII, y la encontraba agradable y atractiva. También se dijo que le tenía afecto a Agnes Keyser. Sin embargo, le molestaba que Alice, aunque fuera discreta, se presentara en los eventos a los que Alejandra asistía acompañando a Eduardo VII, lo que le causaba irritación. Aristócratas de alto rango, como el duque de Norfolk, el duque de Portland y el marqués de Salisbury fueron decididamente fríos con ella.

Tras la muerte del rey, Alice se marchó a Ceilán durante dos años, aunque después regresó a Inglaterra. Más adelante, cuando se enteró de que Eduardo VIII iba a renunciar al trono para casarse con Wallis Simpson, Alice comentó: "Las cosas se hacían mucho mejor en mis tiempos".

En 1995, una imagen de Alice Keppel con su hija Violet fue colocada en un sello de correos británico. Su hija Sonia se casó con Roland Cubbit, hijo de Lord Henry Cubitt, segundo barón de Ashcombe. Roland devino el tercer barón Ashcombe en 1947.

Su hija, Violet Trefusis, se convirtió en escritora y fue famosa por sus aventuras sexuales gracias a una relación lésbica de alto nivel y volatilidad con Vita Sackville-West. Alice se opuso enérgicamente a esta relación y le causaron grandes problemas de salud los intentos de alejar a su hija de Vita. Más tarde, Violet devino la amante lesbiana de Winnaretta Singer, la heredera de las máquinas de coser Singer. Alice no se opuso a este último romance, en parte debido a la gran riqueza y poder de Singer y, en parte, debido a que Singer era más discreta que Vita y las dos parecían tener una relación amorosa saludable.

La bisnieta de Alice, Camila Parker Bowles, se convirtió en la famosa amante y, más tarde, en la esposa de Carlos, príncipe de Gales.

Resultado de imagen de alice keppel

María Calderón

María Inés Calderón (1611 - 1646), más conocida como La Calderona, fue una actriz de teatro, famosa por ser amante del rey Felipe IV de Castilla y madre de Juan José de Austria.

El rey Felipe IV la conoció en el año 1627, en su debut teatral en un corral de comedias de Madrid, el Corral de la Cruz. María ya estaba casada y era amante de Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres, viudo del a hija del Conde-Duque de Olivares.

Su relación ilícita con el rey la obligó a abandonar los escenarios en pleno apogeo de su carrera teatral. Ella provocó algunos incicentes, como el enfado de la Reina Isabel de Borbón, cuando el rey cedió a María un palco distinguido de la Plaza Mayor de Madrid para asistir a las festividades y espectáculos. A partir de entonces, la actriz fue colocada en un lugar más discreto de la Plaza, lugar que los ciudadanos bautizaron como "Balcón de Marizápalos".

Juan José de Austria, el hijo bastardo del rey, nació en la Calle de Leganitos, la noche del 6 al 7 de abril de 1629. A pesar de los deseos de María, a los pocos días de nacer fue apartado de su lado y entregado a una familia de confianza para su educación como príncipe. Fue entregado a una mujer de humilde cuna, llamada Magdalena, quien se trasladó con el niño a León, donde su educación fue confiada al poeta Luis de Ulloa, gran amigo del conde-duque de Olivares. Al haber sido la amante del duque de Medina de las Torres, se propagaron rumores que adjudicaron al duque la paternidad del pequeño:

"Asi en las facciones del cuerpo, como en las habilidades e inclinaciones del ánimo, salió éste niño una vivísima imagen de Don Ramiro de Guzmán, semejanza que se ha ido recogiendo más claremente, al paso que ha ido adelantándose en la edad, el talle, el semblante, el pelo, la voz, la lascivia, la ambición, la venganza, el fausto, la fantasía, la ineficacia y las facciones se ven, tan correspondientes en uno y en otro, como la copia correspondiente al original B.NM".

El bebé fue bautizado como "hijo natural" (esta era la forma en la que se inscribía a los hijos nacidos de padres desconocidos) en la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, actuando como padrino el ayuda de cámara del Rey. En 1642, Felipe IV reconoció a Juan José como su hijo legítimo.

Tras el nacimiento de Don Juan, la relación ilícita entre el rey y María terminó. Ella siguió en Madrid hasta que, en marzo de 1642, fue obligada a ingresar en el Monasterio Benedictino de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Fue abadesa entre 1643 y 1646. La Calderona huyó del convento y acabó sus días en la sierra que lleva su nombre, situada al norte de Valencia, en el camino de Aragón.

Resultado de imagen de la Calderona