martes, 12 de enero de 2016

La Alimentación de los Vikingos

Aunque la mayoría de los Vikingos fueron grandes guerreros, no todos fueron navegantes, aquellos que no viajaban vivían en aldeas y llevaban una vida cotidiana como comerciantes o artesanos. Otros vivían en granjas.

Los Vikingos cultivaban vegetales como las arvejas y la col. También recolectaban frutas del bosque y bayas. Como la temporada de cultivo solía ser muy breve, y los inviernos eran muy largos, los Vikingos granjeros debían asegurarse de que hubiera suficiente comida para que durara durante todo el frío invierno.

El pescado también era un alimento básico muy importante, siendo consumido con algas crudas o cocidas.

Los vikingos también criaban ganado y consumían carne de res y cordero. La principal tarea de las ovejas y las cabras era la producción de la lana y la leche, aunque también consumían leche de vaca. La ganadería, la agricultura y la pesca fueron la base de la subsistencia de los Vikingos durante siglos, no obstante esto no era suficiente y el alimento tuvo que ser complementado con la caza de renos y ciervos. Los caballos aliviaron el transporte a los asentamientos, no obstante nunca entraron a formar parte de su dieta.

Los vikingos disponían de cocinas muy bien equipadas, con tinajas grandes y pequeñas para almacenar todo tipo de alimentos. Almacenaban la carne seca y productos lácteos, como leche agria, queso o mantequilla.

Éstos comían 2 veces al día:

  • Dagmál (comida del día): era tomada por la mañana, generalmente unas 2 horas después de haber comenzado el trabajo.
  • Nattmál (cena): se consumía al finalizar el día o cuando comenzaba a anochecer.

Alimentos.


  • Carne de ganado: de vaca, de oveja, de cordero, cabra y cerdo. La carne de ganado no era tan valorada como los productos lácteos, ya que para conseguir la leche no había que matar al ganado, en cambio para la carne si. De ésta forma, los productos cárnicos sólo se conseguían en determinadas épocas del año, cuando se sacrificaban algunas reses. No obstante, los cerdos se criaban por su carne y eran alimentados en libertad. Otros animales de los que disponían eran gallinas, ocas y patos, de los cuales consumían los huevos y su carne.
  • Caza: alce, ciervo, reno, oso, jabalí, ardilla (tan apreciada por su carne como por su piel), urogallo, chorlito, palomas y el avefría.
  • Pesca: pescaban arpas, besugos, percas, lucios, ostras, berberechos, mejillones, anguilas, salmones y vieiras. También eran muy apreciadas las ballenas, cuando éstas aparecían varadas suponían una gran fuente de riqueza para el propietario de la tierra donde era hallada.
  • Frutos secos: El único fruto autóctono de Escandinavia era la avellana, aunque se importaban otros como las almendras, las nueces y las castañas.
  • Fruta: consumían endrinas, manzanas, moras, arándanos, frambuesas, bayas de saúco, bayas de espino, cerezas, fresas, manzanas silvestres y bayas de serbal. Se solían secar para su conservación o eran maceradas en azúcar o miel.
  • Verdura: Zanahoria, espinaca, nabo, apio, repollo, rábano, habas, guisantes, endibia, remolacha, setas, puerros, cebollas y algas. Además elaboraban aceites a base de semillas de cáñamo, colza y lino.
  • Lácteos: eran muy importantes y la vaca era considerada el animal principal, aunque también se consumía leche de cabra. Con la leche elaboraban mantequilla, cuajada, suero y queso.
  • Pan y cereales: la cebada y el centeno eran los cereales más consumidos, aunque también se empleaba el trigo. Otros cereales que eran muy consumidos fueron el mijo y el alforfón. El pan de la época era delgado, pequeño (casi como un bizcocho) y tenía unos agujeros en el centro para poder ser colgados con cordones o ganchos y, así, mantenerlo alejado de las ratas.
  • Hierbas y especias: eneldo, cilantro, lúpulo, semilla de amapola, mostaza negra, hinojo, berro, mostaza, comino, rábano picante, perejil, menta, tomillo, mejorana, alcaravea, enebrina, ajo. Especias obtenidas mediante el comercio: comino, azafrán, pimienta, jengibre, cardamomo, clavo, nuez moscada, macia, canela, anís y hojas de laurel. También eran muy empleados el vinagre y la miel.
  • Bebidas: el consumo de alcohol era abundante para preservar los carbohidratos, sobre todo en invierno. La bebida alcohólica más habitual era la cerveza. La hidromiel era muy popular, además de una bebida dulce y fuerte, llamada bjórr. También elaboraban vino afrutado, con fines religiosos. Otras bebidas muy comunes eran el suero de leche, la leche y el agua.

Herbolada

La herbolada es una receta que se solía consumir durante los meses primaverales, especialmente durante el mes de mayo. Podía ser elaborada con varios tipos de hierbas comestibles y su aparición era muy común en los recetarios medievales. Se trataba de un manjar muy apreciado que podía ser dulce o salado. Generalmente, la herbolada se solía servir después de los asados.

Ingredientes.


  • 450 gr de queso fresco.
  • 1 lámina de hojaldre.
  • 15 claras de huevo.
  • 1/4 l de leche.
  • 300 gr de manteca.
  • 250 gr de miel.
  • 1 manojo de acelgas.
  • Mejorana.
  • Salvia.
  • Menta.
  • Perejil.
  • Jengibre.
  • Agua de azahar.

Elaboración


  1. Desmenuzar muy bien el queso fresco.
  2. Aplastar todas las hierbas sobre un colador, de forma que se exprima todo su jugo.
  3. En una fuente echar las claras, la leche, las hierbas aplastadas y su jugo. Batir todo muy bien.
  4. Verter la mezcla en una olla, añadir la manteca, la miel y el jengibre, mezclar muy bien. Calentar a fuego lento, removiendo contínuamente, hasta que la mezcla adquiera la consistencia de una crema.
  5. Precalentar el horno a 200º arriba y abajo.
  6. Untar un molde con un poco de manteca y lo cubrimos con el hojaldre, vertemos encima la mezcla y horneamos durante 25 o 30 minutos.
  7. Antes de servir, añadir unas gotas de agua de azahar.


Locusta, una sicaria de Estado

Locusta fue una esclava de la Antigua Roma, que actuó como asesina al servicio de la Emperatriz Agripina, envenenando a Claudio, y de Nerón, envenenando a Británico. Es considerada una de las primeras asesinas en serie de la historia.

Asesinatos


Agripina, sobrina-esposa del emperador Claudio, poseía una gran capacidad maquiavélica para manejar a su antojo el destino de Roma. Su principal ambición era coronar a su hijo Nerón como emperador del Imperio Romano. No obstante, existían dos factores que le impedían completar su ambicioso plan: que su esposo Claudio y Británico, fruto del anterior matrimonio del emperador con Mesalina, se mantuvieran con vida. Allí donde sus intrigas no sirvieron para allanar el camino para su hijo, el veneno solucionaría el problema. Para poder continuar con sus planes, Agripina liberó a Locusta de su sentencia a muerte, pues ésta había sido condenada precisamente por sus habilidades de envenenadora.

Su primer encargo fue envenenar al emperador. Así pues, el 13 de octubre del año 54 d. C., a Claudio le sirvieron un plato de setas, su comida preferida. Después de que su catador oficial probara una diminuta porción de su plato, el emperador se dispuso a devorar su comida. Tras pedir una jarra de vino, comenzó a asfixiarse, comprobándose que la comida había sido envenenada con arsénico. Claudio padeció de vómitos y diarreas durante su lenta agonía, nombrando como sucesor al hijo de Agripina.  Así pues, con Nerón como emperador, Locusta se convirtió en una Sicaria de Estado.

Su primer objetivo bajo el gobierno de Nerón fue asesinar a Británico, el otro hijo de Claudio y Mesalina. Ante el temor de que la acusaran del asesinato, Locusta preparó un brebaje que sólo provocó una diarrea al hermanastro del emperador. Éste ultimo, enfurecido, recriminó a la sicaria su temor. En el segundo intento, Locusta se aseguró de no fallar. En un gran banquete ofrecido por Nerón, se le entregó a Británico un caldo (previamente degustado por su catador personal) que estaba excesivamente caliente. Al refrescarlo con agua, Locusta le añadió el veneno y el hermano del emperador cayó fulminado después de beberlo. Los asistentes observaron como Nerón, impertérrito, declaró que su hermanastro había sufrido un ataque de epilepsia. En realidad, Locusta envenenó el caldo de Británico con Sardonia, una planta que crecía en la isla de Cerdeña.

Viendo su corona asegurada, Nerón la colmó de privilegios y le permitió practicar sus artes, así como instruir a sus discípulos. Cuando Nerón huyó de Roma, Locusta le ofreció un veneno para su propio uso, pero al final el emperador falleció por otros medios.

Después del fallecimiento de Nerón, Locusta fue condenada a muerte después de ser acusada de unos 400 asesinatos. Su castigo pasaría a la historia por ser un hecho extremadamente atroz: fue atada, violada públicamente por una jirafa amaestrada y descuartizada por unos leones.



lunes, 11 de enero de 2016

Sorbete de limón

El sorbete de limón fue el primer postre helado de la historia, siendo muy consumido por los habitantes de Al-Ándalus. El sorbete helado, tal y como se conoce hoy en día, elaborado a base de leche o nata hasta el Siglo XVII, después de que la receta tradicional llegara hasta Italia. El sorbete de limón original estaba elaborado a base de hielo, miel y zumo de limón.

Ingredientes.


  • 4 limones grandes.
  • 200 gr de azúcar.
  • 500 ml de agua.
  • 2 claras de huevo.
  • Sal.

Elaboración.


  1. Calentamos el agua en un cazo a fuego medio y agregamos poco a poco el azúcar, sin parar de remover. Cuando la mezcla espese, la retiramos del fuego y dejamos reposar.
  2. Rallamos la piel de los limones, los exprimimos y los colamos. Una vez el almíbar se haya enfriado, lo mezclamos con las ralladuras y el zumo de los limones. Guardamos la mezcla en el congelador durante unas 2 horas aproximadamente.
  3. Batimos las claras al punto de nieve y las mezclamos con la mezcla anterior, removiendo suavemente. Reservamos en el congelador durante 2 o 3 horas y servimos bien frío. 



domingo, 10 de enero de 2016

¿Cómo era el calzado en la Edad Media?

El calzado empleado durante la Edad Media eran, dependiendo de la clase social, sandalias, zuecos, bocerguíes (una especie de botas que cubrían la pantorrilla hasta la altura de la rodilla), zapatos (en este caso eran muy puntiagudos) o las propias calzas que llevaban adheridas al pie unas suelas puntiagudas. En la Edad Media tanto los hombres como las mujeres solían emplear unos zapatos de cuero muy parecidos a las actuales zapatillas.

Los hombres también empleaban botas altas y bajas. El material predominante era el cuero de vaca y de cabra, no obstante el último era el más costoso. Las personas pertenecientes a los estamentos más bajos de la sociedad medieval sólo podían permitirse emplear zuecos de madera, los cuales solían ser muy resistentes. Las botas empleadas por la nobleza estaban elaboradas con cuero de cabra y seda, y bordadas con piedras preciosas o perlas

En el siglo IX el uso de las polainas fabricadas en la ciudad de Cracovia, Polonia, se comienza a difundir entre los hombres de la Península Ibérica, Inglaterra y Alemania. La moda en el calzado masculino fue desarrollándose a lo largo de la Edad Media, determinando que el calzado se fuera estilizando y alargando cada vez más, algunos zapatos llegaron a tener puntas de más de 18 pulgadas; las cuales se solían doblar hacia arriba y se ataban en el tobillo.

Hacia el año 1000 tiene lugar el renacimiento del calzado que, mediante el ascenso de la burguesía, se vuelve más estilizado. Los artesanos zapateros consiguieron una alta consideración social en las últimas etapas de la Edad Media, siendo elementos dinamizadores de su economía. No obstante, los zapatos podían llegar a ser bastante incómodos y extravagantes. Los zapatos puntiagudos de cuero, cuyo empeine se encontraba sujeto con hebillas y cordones, fueron los zapatos más característicos de la última etapa de la Edad Media. A principios del siglo XIII, el calzado masculino adquirió tres formas básicas: los boceguíes, los zapatos que llegaban a la altura del tobillo y las calzas con una suela de cuero, que hacían innecesarios los zapatos. Los colores más comunes eran el marrón, el púrpura, el amarillo, el rojo, el negro y el verde.

Carlos V de Francia llegó a prohibir que se emplearan las polainas de cuero, pues habían llegado hasta el punto de la exageración, no obstante este calzado no llegó a pasar de moda. Felipe I de Castilla "El Hermoso" y Eduardo III de Inglaterra decidieron establecer varias medidas sobre las puntas de las polainas para poder distinguir los distintos estamentos sociales a través del calzado: de esta forma, un príncipe solía llevar polainas cuyas puntas medían más de 2 pies de largo; las polainas de un barón debían medir unos 2 pies de largo; las de un caballero debían medir 1.5 pies de largo, y las del pueblo llano no debían medir más de medio pie.

Esto se hizo así porque las descomunales puntas de las polainas llegaron a ser verdaderamente peligrosas. A finales de la Edad Media, Carlos VIII de Francia quien tenía los pies tan deformes que no podía emplear las polainas puntiagudas, las prohibió, ordenando el uso de zapatos anchos, cuadrados o con punta redondeada

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