domingo, 9 de octubre de 2016

Jerarquía en la sociedad de los astures

Los Astures eran un gran pueblo que englobaba 4 tribus (Albiones, Pesicos, Lugones y Vadinienses) y cada una de estas tribus estaba compuesta por varios clanes. Cada clan se repartía por varios castros próximos entre sí. En el castro el conjunto familiar ocupaba un lugar primordial, siendo la base de la sociedad tribal. Cada unidad familiar estaba compuesta de madre, padre y hijos; todos vivían en una única vivienda y compartían el espacio hasta que los hijos decidían crear su propia familia. Las familias eran matriarcales.

La mujer tenía un papel muy relevante en las decisiones familiares, las del castro y las del clan. A nivel familiar eran las hermanas las que debían dar el consentimiento y aprobar la mujer elegida por el hermano y, incluso, podían llegar a escoger a la mujer de su hermano. Participaban en las asambleas, ostentaban cargos religiosos y luchaban junto a los hombres.


Según los cronistas romanos, la mujer astur era dura y fuerte, cuando paría lo hacía allí donde aconteciese y en silencio, evitando mostrar dolor, una vez nacido el bebé se lo entregaba a su marido quien debía pasar con él la primera noche; el objetivo era crear un vínculo padre-hijo similar al que posee la madre con su hijo (La Covada). No obstante, aunque la figura paterna era importante, los hijos tenían como tutor a su tío materno, denotando así la importancia que se le daba al linaje materno.

El hombre astur representaba la defensa del castro, cada castro poseía un caudillo militar que presidía las asambleas y que se encargaba de mantener las relaciones con otros clanes participando en los consejos tribales. Los jefes tribales se identificaban con un torque, asociado al dios Cernunos.

Durante la colonización romana, se experimentó un incremento de las actividades bélicas en el territorio Astur, llegando a ser la guerra una actividad muy especializada. Tanto hombres como mujeres participaban en la guerra, algo inusual para la época. Los hombres astures llevaban una larga melena, adornaban su frente con una cinta cuando iban a entrar en combate y vestían un manto negro o marrón que les cubría todo el cuerpo; siempre llevaban encima veneno de tejo para untar sus flechas, lanzas y espadas con el objetivo de provocar un golpe mortal al enemigo, si el daño producido no era suficiente, la infección que provocaba el veneno acabaría de matarlo. También empleaban el veneno para suicidarse, ya que preferían el suicidio antes que la derrota o ser sometidos por el enemigo.

Los augures ocupaban un puesto especial dentro del pueblo astur. Eran los principales transmisores del conocimiento científico, dedicaban su vida al estudio de la naturaleza con el objetivo de comprender sus secretos. Cada augur transmitía su conocimiento a dos pupilos, los cuales conocerían cosas que estaban prohibidas para la mayoría de la población. Eran tan influyentes que incluso los romanos evitaban atacarlos por si recaía algún tipo de venganza divina sobre ellos.

El cargo de sanadora se transmitía por vía materna. Era una mujer muy importante y muy respetada en el castro, pues podía tratar afecciones tanto con plantas medicinales como con procedimientos quirúrgicos, resolvían fracturas, suturaban heridas y investigaban las enfermedades. 

1 comentario:

  1. Muy interesante, esta parte no la conocia, enhorabuena sigue asi

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